Si la luna pudiera hablar sería divertida y extrovertida. Tendria su timidez pero no al nivel de las leyendas. En Japón se pinta a la luna como una princesa atrapada en la tristeza y en occidente como una amante desgraciada. Le gustaría salir de fiesta y quedarse en casa mientras estuviera acompañada.
Si la luna pudiera hablar nunca pararía, tiene demasiadas historias que contar tras tantos años observándo la tierra.
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